miércoles, 20 de agosto de 2008

"El arte de navegar por la vida" fragmento por E. Mariscal


Navegar es indispensable, durar no.
El barco en el muelle está seguro, pero no navega.
Por eso al velero anclado en el fondeadero se lo conoce como muerto.
Mejor temporal que parado vitalicio.
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Los naufragios y los milagros ocurren en el corazón.
El amor es el corazón en pleamar.
En el amor, ya estás ahi, completo. Lleno de fé
aseguras la mejor de las travesías y la mas felíz llegada.
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El mar se abre para adentro.
Cuando el sol se acuesta en el horizonte,
el primer reflejo de luz que vé el navegante
en el cielo anochecido es Venus.
El planeta del amor y la belleza ilumina su travesía.
El fuego del amor permanece vivo en la peor turbulencia,
arde en las aguas agitadas.
La alegría renace por la mañana.
Donde el hombre guarda su tesoro alli guarda su corazón....


Fragmento de E. Mariscal

10 comentarios:

Raquel Fernández dijo...

Hola, Graciela! Ante todo, gracias por visitarme, fue un placer recibirte en mi blog.
Muy interesante la selección de textos que elegiste. Sigo leyendo.
Un gran abrazo.

N ú r i @ dijo...

Hola Graciela, muy bonito tu blog y este fragmento. Me encuentro en un momento difícil y espero que el fuego de mi amor, permanezca vivo en la peor de las turbulencias que he vivido. Un abrazo.

Graciela dijo...

Raquel, bienvenida a casa..un abrazo y gracias a vos..

Nuria..permanecerá vivo no lo dudes, una nueva aurora siempre está después del peor de los vendabales..el amor permanece porque es tu esencia, Un abrazo a tu alma en este momento..fuerza, amiga!

Adolfo Calatayu dijo...

Sí,siempre hay que arriesgarse al dolor para todo,pero es la única forma de vivir,amar y crecer.
Un bello y aleccionador post Gracielita.
Besitos

Juan Antonio dijo...

Estos poemas me
Saben a silencio y a sueños,
con melodías de ternura
y tacto de deseo,
saben a mi mundo,
a todo lo que anhelo,
sabes a amor, a mi amor .

un abrazo Graciela

Graciela dijo...

Adolfitoooooooo, de tránsitos de dolor ya basta...estoy esperando la buena!!!jajaj pero hablando en serio, este tiempo de dolor nos enseña muchas cosas,y con una nueva energía creadora, volvemos a la vida! te abrazo con el cariño de siempre Amigo!

Juan Antonio, Los poemas como estos para personas como tu, como yo...y tanto otros..nos tráen como una dulce brisa veraniega, este canto interno... envolviendonos de ternuras conocidas(aunque perdidas) buscadas con el corazón abierto de par en par, porque el amor es nuestra esencia vital, única e imperecedera...te abrazo..

María del Carmen dijo...

en agradecimientode sus comentarios, leinvito apasar por msi cinco blogs para retirar los premios regalso que bajo ese título he dejado en cada blog.

mis blogs

www.walktohorizon.blogspot.com

www.panconsusurros.blogspot.com

www.lasrecetasdelaabuelamatilde.blogspot.com

www.newartdeco.blogspot.com

www.cuerposanoalmacalma.blogspot.com

saludo y dejo mi paz, esperando que retire los mismos y lleve a su blog

mary carmen

.:*:.Hada Isol .:*:.¸.¸.•*´¨***¨ dijo...

Donde el hombre guarda su tesoro,allí guarda su corazón.....
me que do con esa frase,mi bello tesoro es mi familia,y mi corazón está allí,que lindo poema,eres genial Graciela,tu mundo es como tu,un abrazo!

pelado1961 dijo...

Cierto que ir por la vida es como navegar, Graciela.
Y es como en la época de los grandes descubrimientos, cuando los navegantes no sabían lo que les esperaba en su travesía.

Es cierto que, dos por tres, quedamos encallados en alguna zona que no aparecía como "peligrosa" en nuestro incompleto mapa.
Pero también es verdad que a veces encontramos algo lindo donde el mapa tiene un ridículo monstruo pintado (porque lo desconocido siempre nos lo muestran como espantoso, pero no tiene por qué ser así).

Un beso, Graciela!!!
(Y buenos vientos para tu navegación)

Anónimo dijo...

He navegado realmente 34 años por esos mares de Dios.
Hoy hecho de menos, por veces, aquellos temporales que por momentos me ponian ante la realidad de lo insignificante que es uno frente al poder de la "sangre de la tierra". Si Graciela, hecho de menos el salitre en micara, el viento frío penetrando con rugidos en los pequeños aposentos...Hecho de menos el miedo.